¿Qué pasaba con la Historia del Derecho hace un siglo? En 1924, esta disciplina vivió un momento clave que marcó un antes y un después, sobre todo en el ámbito hispano. Ese año nació el Anuario de Historia del Derecho Español (AHDE), una revista que se convirtió en el gran referente académico del campo. A partir de ese punto, la Historia del Derecho dejó de ser algo anecdótico o auxiliar y se consolidó como una disciplina seria, rigurosa y con voz propia.
Pero no ocurrió solo en España. Por todo el mundo, historiadores del derecho discutían métodos, enfoques y teorías. Se debatía cómo debía escribirse esta historia: ¿desde una mirada jurídica tradicional?, ¿desde la sociología?, ¿desde la historia de las ideas? Vamos por partes.
🧩 Un Campo en Construcción: ¿Qué Estudiaba la Historia del Derecho?
En torno a 1924, la Historia del Derecho empezaba a definirse con más claridad:
- Pasaba de ser un “hobby” erudito a una disciplina universitaria, con cátedras propias, revistas científicas y normas de investigación.
- Existía una fuerte discusión metodológica: unos querían centrarse en las leyes y doctrinas (visión más tradicional), otros apostaban por entender cómo el derecho reflejaba las transformaciones sociales.
- Las influencias extranjeras eran determinantes, especialmente de Alemania y Francia.
- Las universidades, revistas y centros de estudio fueron claves para consolidar la disciplina.
- Y, como siempre, la política también jugó su papel: nacionalismo, liberalismo, secularismo y catolicismo marcaban el enfoque de cada historiador.
España: La “Escuela de Hinojosa” y el Nacimiento del AHDE
En España, este movimiento de renovación fue liderado por un grupo de juristas e historiadores formados en torno a Eduardo de Hinojosa, una figura clave en el estudio del derecho medieval e institucional. Sus discípulos (como Sánchez-Albornoz o Galo Sánchez) fundaron el AHDE en 1924, consolidando una forma rigurosa de investigar el pasado jurídico basada en documentos, comparaciones y mirada europea.
Además, instituciones como el Centro de Estudios Históricos, bajo la dirección de Menéndez Pidal, y la Junta para Ampliación de Estudios, ayudaron a modernizar la universidad española y conectar a sus investigadores con Europa.
Durante la Segunda República (1931-1936), la disciplina vivió un auge intelectual, pero también enfrentó tensiones políticas. Algunos académicos apoyaban al nuevo régimen; otros eran más conservadores. También comenzaron a abrirse paso las primeras mujeres historiadoras, algo inusual en la época.
🌍 ¿Qué Pasaba en Europa?
Francia tenía ya una larga tradición en historia del derecho. Sin embargo, desde las ciencias sociales surgieron críticas: se acusaba a los historiadores jurídicos de estar demasiado encerrados en los textos y alejados de las realidades sociales.
En Alemania, el panorama parecía sólido, pero tras la Primera Guerra Mundial y la caída del Imperio, la disciplina entró en crisis. De ese sacudón surgieron nuevas formas de investigar, como la arqueología jurídica o el estudio del folclore legal.
En Portugal, la tradición crítica documental se consolidó con autores como Herculano y Paulo Merêa, quien defendía una investigación más rigurosa y menos ideologizada.
🌎 América Latina: Entre Europa y la Identidad Nacional
Argentina, Chile y Brasil recibieron las influencias europeas, pero las adaptaron a su propia realidad, marcada por la búsqueda de una identidad jurídica poscolonial.
- En Argentina, figuras como Ricardo Levene comenzaron a reivindicar el derecho indiano (el derecho de la América española), abandonando los viejos prejuicios antihispánicos.
- En Chile, se vivió un fuerte debate entre una visión sociológica, crítica del pasado colonial, y otra más tradicional, que defendía el legado jurídico español.
- En Brasil, la historia del derecho pasó de ser parte de la historia general a enfocarse en las leyes y las instituciones del Estado. Con el tiempo, surgieron voces críticas que denunciaban el desfase entre el derecho escrito y la realidad social del país.
📌 ¿Por Qué Importa Todo Esto?
Este panorama internacional de 1924 muestra que la Historia del Derecho es mucho más que fechas y leyes antiguas. Es una forma de entender cómo las sociedades se organizaron, qué valores defendieron, y cómo el derecho fue una herramienta tanto de control como de cambio.
