Solemnes pamplinas: «Vale más un mal acuerdo que un buen pleito.»

Esta expresión, que prefiere un mal acuerdo sobre un buen juicio, refleja una profunda falta de fe en la justicia.

No es solo una frase desafortunada, sino peligrosa, porque promueve el abandono de los principios legales por conveniencia o miedo.

En realidad, un acuerdo judicial nacido de la desesperación o la desconfianza es más difícil de revertir que una resolución impuesta por el juez, ya que lleva consigo la apariencia del consentimiento.

Por tanto, confiar en el sistema judicial, y exigir su correcto funcionamiento, es mucho más digno que claudicar ante la incertidumbre del proceso.

En otras palabras más técnicas:

🎭 ¿Acuerdo o Sentencia? ¡Esa es la cuestión! 🤔

Imagina que estás en un juicio y te ofrecen un trato… un «acuerdo» que suena más a “mejor esto que nada” 😬. Pero ojo 👀, porque aunque suene práctico, esto tiene más tela que una telenovela de abogados. ¡Vamos a desmenuzarlo con flow legal! 🧵⚖️

💌 El Acuerdo Transaccional: Cuando dices «sí»… y luego te arrepientes 😅

📜 Según el Artículo 1809 del Código Civil, un acuerdo transaccional es ese contrato donde todos ceden un poco para no pelear más. ¡Como cuando tú lavas los platos y tu hermano saca la basura! 🍽️🗑️

💡 Parece inocente, pero cuidado: cuando firmas ese acuerdo, básicamente estás diciendo «lo que firmamos, se queda firmado» ✍️🔒. Y si alguien intenta quejarse después, el acuerdo saca su carta trampa: ¡COSA JUZGADA! 🃏⚠️ (sí, como en las películas de abogados cuando dicen “¡objeción, su Señoría!”).

👉 Y si encima se homologa judicialmente (como dice el artículo 415 de la LEC), se convierte en una especie de contrato con capa y espada… ¡ejecutivo directamente! ⚔️🏛️

😵 ¿Y si te arrepientes? Pues mala suerte si lo firmaste por miedo, desesperación o porque el otro te lanzó ojitos de gato con botas 😿. Necesitas demostrar error, dolo, violencia, falsedad… ¡no vale con decir «me pareció mala idea después»!

👨‍⚖️ La Sentencia Judicial: Dura, pero (a veces) justa 💪📘

Ahora bien, si decides no firmar nada y vas con todo hasta el final del juicio, puede que la sentencia no te guste, ¡pero al menos hay botón de “reintentar”! 🔁📤

🤓 La sentencia se basa en leyes, pruebas, y está escrita por alguien que (se supone) sabe derecho: el juez 🧑‍⚖️. No depende de que tú hayas tenido un mal día o que te asustaran en el pasillo de los juzgados.

📬 Y lo mejor: ¡hay recursos! 📦📦📦 Puedes apelar, revisar, llevarlo a una instancia superior… como si fuera una segunda opinión médica, pero con toga.

🧠💡 ¿Entonces qué hacemos? ¿Firmamos o peleamos?

Bueno… no todo es blanco o negro 🏁. Los acuerdos pueden ser buenísimos 🥳 cuando se hacen con cabeza, información y sin presión. Pero si lo firmas solo porque no confías en el sistema, como quien dice “ya que vamos mal, que sea rápido” 😔… entonces es un GRAN “¡CUIDADO!” 🚨

¿Pagar para no ver anuncios? La letra pequeña del modelo “o pagas, o aceptas”

¿Cansado de que los anuncios te persigan por internet? Estás viendo un vídeo y ¡zas!, publicidad. Lees una noticia y ¡sorpresa!, otro banner. Plataformas como Facebook, Google, Amazon o Movistar TV lo saben, y por eso cada vez más nos ofrecen una salida: pagar una suscripción para navegar sin interrupciones.

Este modelo, conocido como «pagar o consentir», está en boca de todos y ha generado un debate intenso. Pero, ¿es legal que nos pongan en esta encrucijada? ¿Es justo para nosotros, los usuarios? Vamos a desgranarlo.

El dilema: ¿dinero o datos?

Imagina que una plataforma te presenta dos caminos:

  1. El camino «gratis»: Usas el servicio sin coste, pero a cambio aceptas que recopilen tus datos (qué te gusta, qué buscas, dónde estás) para mostrarte publicidad personalizada.
  2. El camino «de pago»: Pagas una cuota mensual y disfrutas del servicio sin anuncios y, en teoría, con menos seguimiento de tu actividad.

A primera vista, parece una elección justa. Al fin y al cabo, nos dan una alternativa. Sin embargo, que esta práctica sea legal no es un simple «sí» o «no». La clave está en los detalles de cómo se implementa.

La lupa de la privacidad: ¿es un consentimiento real?

Aquí es donde la cosa se pone seria. La ley de protección de datos es muy clara: para que una empresa use tus datos personales, necesita tu consentimiento, y este debe ser libre, informado y específico.

La gran pregunta es: ¿es realmente «libre» tu consentimiento si la única alternativa es pagar una cantidad desproporcionada? ¿O si el servicio es tan esencial en tu día a día que no puedes vivir sin él?

Las empresas argumentan que, al ofrecer una opción de pago, la elección es real. Es como si te dijeran: «Puedes pagar con tu dinero o puedes pagar con tus datos». Pero para que esto sea válido, la transparencia es fundamental. Las plataformas deben informarte de forma clara y sencilla sobre:

  • Qué datos van a usar: No vale un genérico «todos tus datos».
  • Para qué los van a usar: ¿Solo para publicidad o para algo más?
  • Las consecuencias de cada elección: ¿Qué ganas y qué pierdes con cada opción?
  • El coste de la versión de pago: ¿Es un precio razonable o es tan caro que en realidad no es una alternativa real?

Si esta información no es cristalina o si la opción de pago es prohibitiva, ese «consentimiento» podría no ser válido.

Tus derechos como consumidor: ¿una práctica desleal?

Más allá de la privacidad, hay que preguntarse si el trato es justo. ¿Podría considerarse una práctica abusiva? Por ejemplo, si la versión gratuita se degrada a propósito (con más anuncios que nunca, un rendimiento pésimo o menos funciones) solo para «empujarte» a contratar la suscripción de pago.

El objetivo de la ley es que puedas tomar una decisión informada que beneficie tus intereses, no una decisión forzada por una mala experiencia.

¿Y si es un gigante como Google o Meta?

La situación se complica aún más si la empresa que impone este modelo tiene una posición dominante en el mercado. Las autoridades de competencia podrían investigar si se trata de un abuso de poder que limita la competencia o explota a los usuarios.

En resumen: la legalidad está en los detalles

El modelo de «pagar para no ver publicidad» no es ilegal por definición, pero su legalidad pende de un hilo muy fino. Para que se considere lícito, es fundamental que:

  1. El consentimiento sea genuino: Que elijas libremente, sin presiones.
  2. La alternativa de pago sea razonable: Que el precio no sea desorbitado.
  3. Haya transparencia absoluta: Que sepas exactamente a qué te atienes con cada opción.
  4. Puedas cambiar de opinión fácilmente: Retirar tu consentimiento no debería ser una odisea.

La justicia ya está empezando a trazar las líneas rojas, buscando un equilibrio entre los derechos de los usuarios y los intereses de las empresas. Es un claro ejemplo de cómo la protección de nuestros datos se ha convertido en un valor cada vez más tangible.

Así que, la próxima vez que te ofrezcan pagar para librarte de los anuncios, ¡lee la letra pequeña! Tu privacidad te lo agradecerá.

¿Necesitas un abogado? Guía sencilla para elegir bien

Enfrentarse a un problema legal, ya sea grande o pequeño, puede ser una situación estresante y confusa. Saber que necesitas la ayuda de un abogado es el primer paso, pero ¿cómo eliges al profesional adecuado para ti y tu caso? Es una decisión importante, y aquí te damos algunas claves sencillas para ayudarte a acertar.

1. Busca a alguien que sepa de «lo tuyo»: La especialización importa

Piensa en tu caso: ¿Es un tema de familia (divorcio, herencia), un problema con un contrato, un accidente, una multa? Los abogados, como los médicos, suelen especializarse en ciertas áreas. Busca a alguien que tenga experiencia específica en el tipo de problema que tú tienes. Un abogado experto en divorcios no es la mejor opción para un tema de herencias, por ejemplo. Pregunta por su experiencia en casos similares al tuyo.

2. La comunicación es clave: ¿Te entiende y le entiendes?

Desde el primer contacto, ¿te sientes cómodo/a hablando con él o ella? ¿Te explica las cosas de forma que las entiendes, sin usar palabras raras (jerga legal)? Un buen abogado debe ser capaz de escuchar tus preocupaciones y responder a tus preguntas de manera clara y honesta. La confianza mutua es fundamental. Si no te sientes a gusto o no entiendes lo que te dice, quizás no sea la persona adecuada.

3. Habla claro sobre el dinero: Los honorarios

El tema del dinero siempre preocupa. Es vital que, desde el principio, el abogado te explique cómo cobra sus honorarios. ¿Es un precio fijo por todo el caso? ¿Cobra por horas? ¿Hay gastos adicionales (como tasas judiciales, notario, etc.)? Pide un presupuesto claro y por escrito si es posible. No tengas miedo de preguntar todo lo que necesites sobre los costes. La transparencia en este punto te dará mucha tranquilidad.

4. ¿Tiene tiempo para ti? La disponibilidad

Tu caso es importante para ti, y necesitas sentir que tu abogado también le da la importancia debida. Pregunta cómo se comunicará contigo, con qué frecuencia te informará sobre el estado de tu caso y si estará disponible para resolver tus dudas. Un abogado que tarda semanas en responder o que parece demasiado ocupado puede no ser la mejor opción.

5. Aprovecha la primera consulta

Aprovecha la primera consulta para conocer al abogado, explicarle tu caso, preguntar sobre su experiencia y honorarios, y ver si hay «feeling». Es como una entrevista de trabajo, ¡pero tú eres quien entrevista!

Elegir al abogado adecuado es un paso crucial para resolver tu problema legal con éxito y tranquilidad. Tómate tu tiempo, investiga, pregunta y confía en tu instinto.

En Abogados Rama, entendemos que cada caso es único y que necesitas un profesional en quien confiar. Estamos aquí para escucharte, asesorarte con claridad y acompañarte en todo el proceso. Si necesitas ayuda, no dudes en contactarnos. Estamos listos para ayudarte a encontrar la mejor solución para tu situación.

NO TE DEJES ENGAÑAR

La abogacía de cercanía no se ejerce en grandes despachos.

La abogacía no es en su totalidad un negocio, ni una empresa, no puede entrar sin reservas y cautelas en el ámbito del comercio, del mercado y regirse por sus leyes única y exclusivamente.

En un despacho pequeño los asuntos no se resuelven mediante reuniones con letrados o socios; abogados sénior o asociados; abogados júnior o colaboradores; becarios y secretarios. El cliente no peregrina por muchas manos y conoce desde el principio quién o quiénes se van a encargar de su asunto.

Los abogados somos perseverantes, en las grandes aglomeraciones nos perdemos en la rentabilidad y no en la justicia y el buen hacer.

RELACION ABUELOS (Y OTROS PARIENTES O ALLEGADOS) CON LOS NIETOS (SOBRINOS…)

(STS 136/2025, de 28 de Enero de 2025),

La complejidad de las relaciones entre familiares se evidencia en los asuntos referidos a las relaciones entre el menor y sus parientes más lejanos, que pueden verse impedidos de una normal relación con sus descendientes o ascendientes.

El Tribunal Supremo se ha manifestado a favor de estas relaciones y establecido como regla que no es posible impedir el derecho a tener contacto, relación y pasar tiempo juntos, únicamente por la falta de entendimiento con los progenitores.

VALOR DE UN BIEN

Hay un principio muy sencillo, más que sencillo evidente, que hay que tener en cuenta antes de plantearse vender un bien: «Las cosas no valen lo que uno pide por ellas, sino lo que los demás están dispuestos a pagar».

EL RECHAZO DEL PACTO COMISORIO EN GARANTÍA DE UN PRÉSTAMO

PACTO COMISORIO: se presume este pacto legalmente prohibido cuando después de otorgar un préstamo hipotecario se concede poder al acreedor para la venta de la finca, sin que la compra esté sujeta a un procedimiento objetivable de valoración de la adquisición (con abstracción de su valor).

 Se da este pacto, entre otros supuestos, cuando las personas que reciben el préstamo (prestatarios) apoderan al acreedor, prestamista o a un tercero designado por él. para vender la citada finca y, en su día, cobrar el precio y cancelar las garantías, aunque incida en la figura de la autocontratación o haya contraposición de intereses.

El fundamento de esta prohibición de pacto comisorio tiene rancio abolengo en nuestro Derecho y constituye doctrina jurisprudencial y registral permanente, pues su finalidad es impedir que el acreedor se apropie del bien en cuestión en pago de su crédito, independientemente de la forma que se le dé, por lo que resulta aplicable a toda suerte de negocios jurídicos (ya sean indirectos, simulado o fiduciarios, simples o complejos o cualquier otro).

Abuso sexual. Connotación sexual. Zona no erógena


La realización de actos sobre el cuerpo de otra persona, incluso sobre zonas corporales-sexuales menos convencionales como los pies, y no en una zona erógena, pueden constituir, atendiendo al contexto y circunstancias en los que el acto tiene lugar para valorar su connotación sexual, un ataque contra la libertad sexual y, por tanto, ser delictivos. STS 804/2024, 26 de Septiembre de 2024

FACILITAR AL ABOGADO TODOS LOS DATOS QUE SE TENGAN DEL DEMANDADO PARA EVITAR QUE SE RESCINDA LA SENTENCIA QUE EN SU DÍA SE DICTE

Se rescinde la Sentencia de medidas paterno filiales ya que la madre, conociendo el domicilio del padre en Londres y su teléfono, no los facilitó al Juzgado, realizándose el emplazamiento por edictos y siendo declarado en rebeldía.

Esto sucedió en un supuesto donde una señora, llamada D.ª Violeta, no cumplió con la obligación legalmente impuesta de indicar al juzgado de cuantos datos útiles de que disponía y que permitieran localizar a la parte demandada, propiciando que el emplazamiento se llevase a cabo por edictos causándole una evidente y flagrante indefensión al resultar perjudicado en situación de rebeldía a causa de la citada maquinación promovida por la Señora Violeta. Ésta tenía perfecto conocimiento de que D. Genaro residía, desde el año 2012, en Londres, conociendo no sólo los datos relativos al lugar de residencia sino, además, otros de interés como el número de teléfono a través de los cuales, de haberlos facilitado tal y como le incumbe legalmente, el órgano judicial habría llevado a cabo las diligencias oportunas tendentes a su emplazamiento evitándose, por consiguiente, la declaración de rebeldía.

Pensión alimenticia de los hijos mayores de edad

Los hijos mayores de edad tienen libertad para residir con uno u otro progenitor, por lo que habiendo optado por convivir con la madre, debe fijarse a cargo del padre una pensión alimenticia. Los alimentos no deben limitarse a lo imprescindible dado que comprenden también la educación e instrucción del alimentista aun después de ser mayor de edad.