En el ámbito del derecho de familia, una de las situaciones más complejas y delicadas surge cuando, tras una separación, uno de los progenitores decide cambiar de ciudad con los hijos. ¿Qué ocurre si el otro progenitor se opone? ¿Puede un juez obligar a una madre a vivir en una ciudad concreta para poder ejercer la custodia de su hijo?
Una reciente y trascendental sentencia del Tribunal Constitucional (STC 54/2025) ha arrojado luz sobre esta cuestión, sentando un precedente clave en la protección de las víctimas de violencia de género y en el interés superior del menor.
En Abogados Rama, analizamos esta importante resolución para que conozcas tus derechos y puedas protegerte a ti y a tus hijos con seguridad.
El caso analizado: una huida para proteger al menor
El caso que llegó al Tribunal Constitucional es el de una madre, Doña O.V.R., que se trasladó con su hijo de tres años desde Vitoria-Gasteiz a A Coruña. El motivo, según su denuncia, era huir de una situación de violencia de género ejercida por su entonces pareja, Don J.V.O.
En A Coruña, la madre y el niño establecieron una nueva vida: el menor fue escolarizado, empadronado y contaba con el apoyo de su familia materna. Sin embargo, el padre inició un procedimiento judicial y el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vitoria-Gasteiz, si bien otorgó la custodia a la madre, le impuso la obligación de ejercerla en Vitoria-Gasteiz, forzándola a regresar a la ciudad donde residía su presunto agresor.
La decisión del Tribunal Constitucional: un vuelco al caso
La madre recurrió esta decisión, y el Tribunal Constitucional le ha dado la razón, anulando la orden del juzgado. El fallo se basa en tres pilares fundamentales:
1. El interés superior del menor por encima de todo
El Tribunal critica que el juzgado no justificara de forma suficiente por qué el regreso a Vitoria era beneficioso para el niño. No basta con decir que era su ciudad de nacimiento. El menor ya llevaba más de ocho meses adaptado a un entorno estable y seguro en A Coruña.
Forzar un nuevo cambio de domicilio sin una razón de peso que demuestre un beneficio claro para el niño va en contra de su interés superior. El bienestar del menor debe ser siempre la prioridad, incluso por encima de formalismos legales o conveniencias de los progenitores.
2. La violencia de género como elemento clave
Este es uno de los puntos más importantes de la sentencia. El Tribunal Constitucional establece que los jueces tienen un «deber de motivación reforzada» en estos casos. No pueden ignorar los indicios de violencia de género.
- No es necesaria una orden de protección: el juzgado inicial restó importancia a la denuncia de la madre porque no había una orden de protección. El Constitucional aclara que la existencia de otros indicios (informes de servicios sociales, certificados de la fiscalía, etc.) debe ser valorada.
- No a los estereotipos de género: el Tribunal reprocha al juzgado que cuestionara a la madre por «tardar en denunciar» o por no haberse mudado «a otra casa en la misma ciudad». Estas ideas, según el Constitucional, son estereotipos que revictimizan a la mujer y desconocen el miedo y la complejidad inherentes a la violencia machista.
3. Protección de la libertad de circulación y residencia
El artículo 19 de la Constitución Española garantiza el derecho de todo ciudadano a elegir libremente su lugar de residencia. Al obligar a la madre a vivir en Vitoria-Gasteiz para ejercer la custodia, el juzgado estaba vulnerando este derecho fundamental sin una justificación proporcional y suficiente.
La decisión judicial no puede convertirse en una «pena no escrita» que obligue a la víctima a vivir cerca de su presunto agresor.
Qué significa esta sentencia para ti: puntos clave
- El bienestar del menor es lo primero: cualquier decisión sobre un cambio de residencia debe estar sólidamente fundamentada en lo que es mejor para el niño, no en los deseos o conveniencias de los progenitores.
- La violencia de género lo cambia todo: si el motivo del traslado es proteger a tus hijos y a ti misma de una situación de violencia, los tribunales tienen la obligación de analizarlo con especial sensibilidad y rigor, incluso si no hay una orden de protección.
- Tu libertad de residencia está protegida: no pueden obligarte a vivir en un lugar determinado como condición para mantener la custodia de tus hijos, a menos que existan razones extraordinariamente poderosas que lo justifiquen en interés del menor, lo cual no ocurrió en este caso.
- Un traslado unilateral es arriesgado, pero puede estar justificado: aunque la regla general es que el cambio de residencia de un menor requiere el consentimiento de ambos progenitores o autorización judicial, una situación de violencia de género puede justificar una decisión unilateral para proteger al niño.
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Si te encuentras en una situación similar, ya sea porque deseas trasladarte con tus hijos o porque tu expareja lo ha hecho sin tu consentimiento, es fundamental contar con un asesoramiento legal especializado.
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